La advertencia al futuro lector de los Cuadernos Secretos de Horacio Altuna está hecha claramente y por duplicado. En la contratapa se avisa que uno debe dejar los prejuicios y hacer un ejercicio de sinceramiento antes de descorrer el velo negro de la tapa, que ya provocadoramente ha descorrido parcialmente la dama que asoma por la derecha. Y una vez ingresados, lo primero que encontramos es al mismísimo Altuna en una excelente imagen a contraluz, avisando de las convicciones puramente artísticas que lo han llevado a plasmar estas imperdibles ilustraciones, estudios y bocetos, por encargo o por lo que sea, eso es anecdótico. Y no termina en eso el regalo para el lector: al regalo visual se le suma el regalo textual, a través de citas breves, elegidas con precisión milimétrica, que dan justo en el blanco, sobre los temas que están involucrados en este libro: amor, sexo, mujeres, placer y deseo.
