Sus primeros escritos fueron prohibidos por la censura zarista. Allá por la más que agitada década del treinta, gracias a la intervención de Gorki, Stalin le permitió salir de la Unión soviética en lugar de despacharlo para el lado de Siberia o algo peor. Entonces se exilió en París, donde finalmente murió en 1937.
En su ensayo Tengo miedo se lee este párrafo:
"La literatura verdadera sólo puede existir donde es creada, no por oficiales diligentes y de confianza sino por dementes, ermitaños, herejes, soñadores, rebeldes y escépticos"
