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viernes, 24 de agosto de 2012
miércoles, 25 de julio de 2012
Otras voces, otros ámbitos 2
William Faulkner, en Revista Radar, Página 12
"Escribo porque es el más poderoso acto libertario que conozco. Escribo porque el hechizo de la literatura es fulminante y a mí me hace ilusión ser aprendiz de aquellas magias. Escribo porque mis padres y mis hijos se alegran cada vez que alguien les cuenta que ha leído algo mío. Escribo porque contar historias es el oficio más antiguo del mundo. Escribo porque dedico todos los libros a mi mujer y así -mientras sigo escribiendo- ella sabrá que la sigo queriendo."
Fernando Iwasaki, en Revista ADN, La Nación, 21-1-11
"Escribo para tener algo en qué pensar cuando, en la soledad tenebrosa de la duermevela, por la noche, en la cama, antes de dormir, me asaltan los miedos y las angustias. Escribo porque mientras lo hago estoy tan llena de vida que mi muerte no existe: mientras escribo soy intocable y eterna."
Rosa Montero, en Revista ADN, La Nación, 21-1-11
"Por cierto: todo en la vida es susceptible de ser escrito si tienes las agallas suficientes para hacerlo y la imaginación para improvisar. El peor enemigo de la creatividad es la duda sobre uno mismo."
Sylvia Plath, en Perlas escogidas, Revista Ñ, Clarín.
viernes, 22 de junio de 2012
martes, 19 de junio de 2012
viernes, 1 de junio de 2012
Cuando Orsai 7 viene marchando
Los responsables, por llamarlos de alguna manera decente, de Orsai, fueron sorprendidos con las manos en la masa, mejor dicho con las manos en la Orsai Número 7 recién salida del horno. El fin de semana armarán los paquetes y el lunes empezará la distribución en todo el mundo. En esta última edición de Orsai, la tercera de las seis bimestrales que se publican este año. la tapa de la revista es una feria cultural. Detrás de la feria hay una librería.
El sumario representa el detalle de las estanterías del fondo, con sus libros relucientes. El delicioso trabajo de ilustración de Decur, en esta ocasión a cuatro manos, con María Monjardín (diseño integral) es, como dicen ahí, impresionante.
Cantina de los perros parias (Una "jam session" gráfica de jazz)
Este afiche, titulado Cantina de los perros parias, fue realizado por quien escribe estas líneas en 1983. Está hecho totalmente a lápiz, "sin red", sin proceso digital posterior alguno, salvo la integración de las partes escaneadas.
Se podría decir que se trata de algo así como de una "íntima jam session gráfica de jazz", esto es, una reunión informal de lápices de varias durezas, gomas, papeles, tablero de madera, reglas y escuadras,ideas y sentimientos. Un dibujo a medio camino entre mi gusto por el jazz, la realidad histórica y social de la época citada y elementos autobiográficos extremadamente sublimados, tanto en su título como en los títulos de los dieciseis temas musicales. Y recuerden, mis amigos y amigas de la red, que en una historieta, en una tira, en una viñeta, un perro no es un perro: es una persona representada como perro.
viernes, 25 de mayo de 2012
La Ultima cena no fue la Ultima Cena (Segunda versión completa)
La Última Cena. Pintura mural original de Leonardo da Vinci ejecutada entre 1495 y 1497. Refectorio del convento dominico de Santa Maria delle Grazie en Milán (Italia).
"No hay hechos, sino interpretaciones" (Friedrich Nietzsche)
Ahora lo sé, gracias a Ray Bradbury lo sé, sé que es posible. Me refiero a que no sería extraño que Dan Brown publique, despreciado de antemano por Umberto Eco, la secuela del teothriller policial y de misterio Código Da Vinci y que después Tom Hanks filme la peli, en la que el mismísimo Hanks, nuevamente en el papel del sutil y a veces golpeado Robert Langdon, descubre, pintado por Leonardo, un cuadro lleno de claves y misterios que, como no podía de ser de otra manera, amenazará cambiar la historia oficial conocida y la distribución del poder eclesiástico: un cuadro titulado La Ultima Cena después de la Ultima Cena. Porque la Ultima Cena no fue la Ultima Cena.
En mi caso, oveja negra descarriada, sin rumbo fijo y bastante ignorante del contenido de las sagradas escrituras, la revelación se produjo en 1980, cuando se publicó en Buenos Aires Fantasmas para siempre, un extraordinario libro objeto con textos de Ray Bradbury e ilustraciones de Aldo Sessa, a cargo de Ediciones Librería La Ciudad. En ese libro, numerado a mano, en mi caso como el "951" de esa primera edición de 4270 ejemplares, Ray Bradbury, en cierto pasaje del mismo, nos cuenta cómo, algo que empezó con un encargo de John Houston, allá por los posbélicos y prebélicos cincuenta ("pos" de una gran guerra y "pre" de otras ya en gestación), finalizó en la afirmación Bradburyana de que la Ultima Cena no fue la Ultima Cena. Cito el pasaje:
Melville, por su parte, me arrojó de nuevo no sólo entre los brazos de Shakespeare y su Ricardo III, sino también dentro de esa Máquina del tiempo, la Biblia, y me hizo participar de las Ultimas Cenas con Mateo, Marcos, Lucas y Juan, mientras recorría el yermo con el legendario Ismael.
Mis fuegos espirituales se intensificaron cuando los estudios de la Metro Goldwyn Mayer me llamaron uno de los últimos días del otoño de 1960, y me confesaron que, si bien habían gastado ya siete millones de piezas de plata en una nueva versión, parlante y muy colorida, de Rey de Reyes, no habían hallado "un final para la película".
Quedé estupefacto. ¿Y los Apóstoles?... pregunté.
Sí, sí, habían sido examinados, pero... seguíamos sin final. ¿Aceptaba yo firmar y comprometerme a resolver el problema?
Firmé y lo resolví.
Encontré el final de la película en Juan, que describe la Ultima Cena. Cristo resucitado aparece en las riberas del mar de Galilea, se para junto a unas brasas sobre las que están asando unos pescados, y dice a Simón, el que llaman Pedro, y a los otros discípulos, que levanten el pescado, alimenten a sus hermanos, recojan Su mensaje y vayan por todos los países del mundo, predicando el perdón de los pecados. A la media luz que antecede al amanecer, Cristo tiene sus manos sobre las brasas. Entonces se puede ver la marca del clavo. De la palma gotea sangre que cae en los carbones encendidos. De este modo queda probada su identidad.
M.G.M no rodó mi final, y esto es muy deplorable, ya que Juan nunca ha sido utilizado en ninguna de las películas que se han hecho sobre la vida de Cristo.
Sólo me quedó la posibilidad de utilizar un texto de Juan en otro relato de tema marciano que escribí diez años después..."
Y acá interrumpo las palabras de Bradbury, mientras en mi libro continúa explicando lo que siguió a esta cuestión de las cenas, porque ese relato, que transcurre en el querido Marte de las Crónicas marcianas, y lo que Ray nos cuenta al respecto, es otra historia a la que vale la pena dedicarle todo un artículo, en una futura entrega de este blog. Se trata de El Mesías, un excelente cuento de ciencia ficción, por clasificarlo de alguna manera, para aquellos afectos a las etiquetas, aunque sean una ilusión, porque un cuento es un cuento y la etiqueta es algo tan azaroso como irrelevante, frente al valor intrínseco del contenido.
Y a propósito de la "Ultima Cena después de la Ultima Cena", la busqué, porque, ejem, dicen que el que busca encuentra. Y la encontré, el relato completo está en Juan 21, 1-25. Y la encontré, en mi caso, en la versión Nuevo Testamento Puebla, Edición pastoral de Ediciones Paulinas, Editorial Verbo Divino de 1980 -¡El mismo año que fue publicado Fantasmas para siempre!, pero es solo una casualidad... ¿o no?-. Y allí, en la página 321, se aparece Cristo para la Ultima Cena después de la Ultima Cena, bajo el título: Apéndice al libro: La manifestación de Jesús a orillas del lago. Allí me entero que la acción transcurre a orillas del lago Tiberíades... el resto es historia bíblica y ustedes pueden buscarla y encontrarla por sus propios medios.
miércoles, 23 de mayo de 2012
La Ultima Cena no fue la Ultima Cena

Ahora lo sé, gracias a Ray Bradbury lo sé, sé que es posible. Me refiero a que no sería extraño que Dan Brown publique la secuela del Código Da Vinci y después Tom Hanks filme la pelí, en la que el mismísimo Hanks, en el papel de Robert Langdon, descubre, pintado por Leonardo, un cuadro lleno de claves y misterios que como no podía de ser de otra manera, amenazan cambiar la historia oficial conocida y la distribución de poder, un cuadro titulado La Ultima Cena después de la Ultima Cena. Porque la Ultima Cena no fue la Ultima Cena.
En mi caso, oveja negra descarriada, bastante ignorante del contenido de las sagradas escrituras, la revelación se produjo en 1980, cuando se publicó en Buenos Aires Fantasmas para siempre, un extraordinario libro objeto con textos de Ray Bradbury e ilustraciones de Aldo Sessa, a cargo de Ediciones Librería La Ciudad. En ese libro, numerado a mano, en mi caso como el "951" de esa primera edición de 4270 ejemplares, Ray Bradbury, en cierto pasaje del mismo, nos cuenta como, algo que empezó con un encargo de John Houston, allá por los posbélicos y prebélicos cincuenta ("pos" de una gran guerra y "pre" de otras ya en gestación), finalizó en la afirmación Bradburyana de que la Ultima Cena no fue la Ultima Cena. Cito el pasaje:
Melville, por su parte, me arrojó de nuevo no sólo entre los brazos de Shakespeare y su Ricardo III, sino también dentro de esa Máquina del tiempo, la Biblia, y me hizo participar de las Ultimas Cenas con Mateo, Marcos, Lucas y Juan, mientras recorría el yermo con el legendario Ismael.
Mis fuegos espirituales se intensificaron cuando los estudios de la Metro Goldwyn Mayer me llamaron uno de los últimos días del otoño de 1960, y me confesaron que, si bien habían gastado ya siete millones de piezas de plata en una nueva versión, parlante y muy colorida, de Rey de Reyes, no habían hallado "un final para la película".
Quedé estupefacto. ¿Y los Apóstoles?... pregunté.
Sí, sí, habían sido examinados, pero... seguíamos sin final. ¿Aceptaba yo firmar y comprometerme a resolver el problema?
Firmé y lo resolví.
Encontré el final de la película en Juan, que describe la Ultima Cena. Cristo resucitado aparece en las riberas del mar de Galilea, se para junto a unas brasas sobre las que están asando unos pescados, y dice a Simón, el que llaman Pedro, y a los otros discípulos, que levanten el pescado, alimenten a sus hermanos, recojan Su mensaje y vayan por todos los países del mundo, predicando el perdón de los pecados. A la media luz que antecede al amanecer, Cristo tiene sus manos sobre las brasas. Entonces se puede ver la marca del clavo. De la palma gotea sangre que cae en los carbones encendidos. De este modo queda probada su identidad.
M.G.M no rodó mi final, y esto es muy deplorable, ya que Juan nunca ha sido utilizado en ninguna de las películas que se han hecho sobre la vida de Cristo.
Sólo me quedó la posibilidad de utilizar un texto de Juan en otro relato de tema marciano que escribí diez años después..."
Y acá interrumpo las palabras de Bradbury, que en mi libro continúa explicando lo que siguió, porque ese relato marciano -y lo que Ray nos cuenta al respecto-, es otra historia a la que vale la pena dedicarle todo un artículo, en una futura entrega de este blog. Se trata de El Mesías, un extraordinario cuento de ciencia ficción, por clasificarlo de alguna manera, para aquellos afectos a las etiquetas, aunque sean una ilusión, porque un cuento es un cuento y la etiqueta es algo tan azaroso como irrelevante frente al valor intrínseco del contenido.
Y a propósito de la "Ultima Cena después de la Ultima Cena", la busqué, porque, ejem, dicen que el que busca encuentra. Y la encontré, el relato completo está en Juan 21, 1-25. Y la encontré, en mi caso, en la versión Nuevo Testamento Puebla, Edición pastoral de Ediciones Paulinas, Editorial Verbo Divino de 1980 -¡El mismo año que fue publicado Fantasmas para siempre!, pero es solo una casualidad... ¿o no?-. Y allí, en la página 321, se aparece Cristo para la Ultima Cena después de la Ultima Cena, bajo el título: Apéndice al libro: La manifestación de Jesús a orillas del lago. Allí me entero que la acción transcurre a orillas del lago Tiberíades... el resto es historia bíblica y ustedes pueden buscarla y encontrarla por sus propios medios.
jueves, 10 de mayo de 2012
martes, 8 de mayo de 2012
Sobre Caloi

Hoy me repito, porque esta entrada la hice en otro de mis blogs, pero es que tenía que hacerlo:
Así como en la pintura de todos los tiempos hay cuatro o cinco enormes y geniales artistas que me han marcado profundamente y con los cuales tengo feeling, en el humor gráfico argentino, desde que empecé yo mismo a dibujar humor e historietas, Caloi fue uno de los pocos grandes artistas de ese medio que influyeron profundamente en mí y con el cual sentí ese feeling, que también sentía por Fontanarrosa y siento por Quino y Crist. Así que tengo una sola palabra para enfrentarme al tema de hacer un comentario sobre su muerte, que creo apropiada: Snif.






